martes, agosto 03, 2010

Historias de una cajera (I)

Desde el primer sábado del mes de julio, no me han faltado anécdotas que contar durante la cena.
Al entrar a trabajar pase una semana con una compañera, bastante borde, que me tenía que enseñar como iba la caja. A duras penas me enteraba, ya que ni se preocupaba por saber si lo había entendido. Iba muy rápido, y algunas veces no sé ni lo que me contaba. Cuando te den la tarjeta le das a la tecla tal, marca número tal, le das a código y luego si. No tenía tiempo ni de mirar y ya había pasado a otro cliente… Y aunque le volviese a preguntar me lo explicaba igual de mal. Y después de la explicación, no faltaba su: “Que buena que soy, soy la mejor explicando” El primer día pasó, pero el segundo ya le hice saber que no explicaba bien. Ahora ni me saluda, bueno, si ella es feliz pensando que sí, no le voy a quitar la ilusión.

Todo esto que he explicado, según mi jefa, era el cursillo que les daban a las cajeras para empezar a trabajar. En la entrevista de trabajo, no se olvido de decirme que era muy costoso para la empresa (¿el qué?, ¿el cursillo? ¿Qué cursillo?) y que por esa razón, esperaba encontrar a personas que cumpliesen con todo su contrato.
Yo ya le dije que estudiaba, y que en setiembre empezaba el curso, pero que si se me facilitaba el horario yo seguiría.

A esto, me contó lo que pasó con una chica que trabajaba con en la empresa, la chica encontró un nuevo trabajo y decidió dejarlos, a medio contrato. Después de un tiempo, volvió a pedir que la contrataran y, concretamente la jefa le dijo que no, que ya les había dejado plantados una vez y que ya nunca más podría trabajar allí.
Me pareció muy fuerte que el día que me iban a contratar me soltara todo eso, ¿qué pretende? Pero no le di mucha importancia, yo ya tenía claro que si tenía algún problema ese trabajo me iba a importar muy poco, el curso no me lo voy a saltar.

Después me dijo que no quería que yo, a mitad de setiembre, les dijese que me iba. Que ella sentiría vergüenza de contratar a alguien para medio mes. Eso si el contrato en un principio era hasta setiembre y ahora está hasta octubre.

Después de todo esto no me fui muy contenta para casa, ¿para qué me dice todo esto?, ¿intenta que me sienta mal por algo? Sé que no es el trabajo de mi vida, en absoluto, solo quiero ganar algún dinero durante el verano, nada más, además no creo que quiera volver a pedir trabajo allí, desde el primer día que me quedé sola no me gusta nada. Así que ¿Por qué me tendría que sentir mal si les dijo que lo dejo? Estoy en todo mi derecho. Y estoy a punto de hacerlo.

El primer día que estuve sola fue un sábado, ese día me tocaba estar 9 horas, que después pasaron a ser 11 horas, dos sin constar como trabajadas.
Ese día creo que me pasó de todo, tenía problemas para pasar descuentos (en el “cursillo” no se enseñaba todo, sino lo que iba ocurriendo con el cliente, si te pagaban con tarjeta, te enseñaban la tarjeta, si pasaba un cheque regalo, te enseñaban a pasarlo, pero otras muchas cosas ni se preocupaban por enseñarlas), aunque llamaba para pedir ayuda, no venían y si lo hacían podían tardar unos 30 minutos, cosa que durante todo ese tiempo el cliente ya había tenido tiempo de meterme bronca, de decir que todo lo que se hacía mal era por mi culpa, de dejar toda la compra y de irse, mientras chillaba que toda la culpa era solo mía. Los precios de algunos productos estaban mal, en el envase había un precio más barato que en lo que marcaba la máquina. Llamaba, pero ni caso. Con un cliente se me pasó, y no me di cuenta que un producto que él había comprado era de 7.70 (por ejemplo) y en la máquina me salió a 7.80. Al salir de la tienda se dio cuenta y fue a buscarme en la caja gritando que le había cobrado de más y que le tenía que devolver el dinero (por supuesto que se lo tenía que devolver). El problema es que yo no puedo hacerlo, tiene que ir a atención al cliente y allí si se lo harán. No pongo normas, ni precio ni soy nada allí, pero el cliente se la tomo conmigo (otro más de los muchos) por la mala organización de la empresa. No le daba la gana de ir a atención al cliente, se lo tenía que devolver yo y no se iba a ir. Imaginad el panorama.

Todo el día así, los código estaban mal y me lo detectaba como inexistente, otros productos no llevaban código y tenia que llamar para que me lo trajeran (llamar = pasar del empleado en su propia cara), otros estaban rotos… Solo falto la rematada final, después de estar un montón de horas, llegó mi hora de cerrar. Pongo un cartel conforme la caja esta cerrada y tienen que ir a otra. Pues a uno no le dio la gana y dijo que por las pocas cosas que llevaba no se iba a mover de la caja (que no es que estuviese haciendo cola y después de un buen rato yole dijese que él no pasaba, sino que ya estaba cobrando al último y el se metió en la caja, al ver que era la que no tenía cola).

Imaginad el día, el primer día que tuve. Llegué a casa cansadísima, con todo el estrés de quejas de clientes y del mal funcionamiento de la empresa, con la rabia de ver como los coordinadores pasaban de los empleados y a la vez también pasaban de los clientes. Después toda la culpa la tienes tú, el empleado. No pude más y estallé. Ese día ya decidí que me quería ir. Sólo quería un trabajo para verano y pasó a ser un infierno para mí.

Y luego me venía a la cabeza la charla de la jefa, cosa que para mi sonaba como una amenaza.
Ahora ya hace un mes que estoy allí, ni me lo creo. Pero no voy a aguantar otro más con lo mismo. No sé si por suerte o por desgracia, ya me voy acostumbrando a todo lo que pasa, intento salirme como puedo y dejar bien al cliente, pero ya no me afecta nada de lo que pueda pasar. El viernes entregaré una carta diciendo que dentro de 15 días me voy y que sea lo que sea.

No pierdo nada, desde hace dos años tengo trabajo, no es gran cosa, 3 o 4 días al mes, pero algo es algo, me lo paso bien y el ambiente es increíble. Sobre todo cuando se juntan los del Barça y los del Madrid ;) jajajajaja. Ahora podré trabajar dos días de setiembre, que por el trabajo de cajera me los tenía que saltar, tendré tres semanas de vacaciones antes de empezar el curso y lo más importante, no me levantaré cada día asqueada, pensando en lo que me espera en el trabajo.

3 comentarios:

Cristinaa dijo...

Siempre la tomamos con quien menos se lo merece...
Bueno, ya llevas un mes, así que ya has ganado tu dinerillo. Ahora a trabajar en lo otro y ya está :)
Un beeso

Nebulina dijo...

joer, es que el trabajo de cajera es estresante pero la jefa lo hace más..
Un beso!

Anna dijo...

Bueno, como ya han pasado días de esta entrada (perdón >.<) supongo que ya habrás dicho que te vas... y me parece lo mejor que puedes hacer. He sido cajera durante muchos años y créeme, te entiendo, sobre todo en lo de que la gente la paga contigo por ser la persona que está allí en el momento, sin pararse a pensar en que tú no tienes la culpa.

En fin, espero que ahora ya estés más relajada y puedas descansar unos días antes de que empiece el curso.

Besos!!

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